De múltiples estados y la acusiosa vigilia que te interroga cuando a penas puedes respirar. El latido cortante de un pedazo de vida que se va por donde has pasado ya varias veces.
Ya viene, ahí viene, el sin sonido de un stereo mal apagado, las consecuencias de un jarabe amargo en la boca. Ya no río ni mendigo el alojamiento de un escudo mal puesto, la puerta mal cerrada en mi cabeza que se golpea con fuerza, se sigue golpeando.
Ya viene, ahí viene, el sin sonido de un stereo mal apagado, las consecuencias de un jarabe amargo en la boca. Ya no río ni mendigo el alojamiento de un escudo mal puesto, la puerta mal cerrada en mi cabeza que se golpea con fuerza, se sigue golpeando.
La vigilia que me interroga después de respirar me ofrece mareos y agua salada. Un mar que revuelve mi estómago, mis palabras, las tuyas. No preciso más vueltas, no quiero marearme más.
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